"Jesús le dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible"    San Marcos 9:23                                                                                                                                                  "No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo"    Genesis 28:17                                                                                                                                                                                      “Todo aquél que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”    1º Juan 4:15                                                                                                                                                                                                     “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”    Mateo 28:11                                                                                                                                                                                    “... para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”    1º Cor. 2:5                                                                                                                                                                               “Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna”    1º Juan 2:25

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Estudio Bíblico

"La oposición espiritual"

 
     
 
1.- PLANTEO

El Diccionario de la Lengua Española (22ª edición) define al término oposición, en diversas acepciones entre las cuales figuran:

- Disposición de algunas cosas, de modo que estén unas enfrente de otras.
- Contrariedad o antagonismo entre dos cosas.
- Contradicción o resistencia a lo que alguien hace o dice.

Muchas veces recibimos algunos comentarios tales como:

a) “No pude llegar a la Iglesia: el medio de transporte inexplicablemente dejó de circular....”
b) “Cada vez que inicio mi oracíon a Dios, sucede algo impactante y debo dejar...”
c) “Intento leer La Biblia, pero me toma un sueño profundo..... y me duermo....”
d) “Desde que comencé a servir a Dios, se puso en contra mi propia familia....”
e) “Deseo ser obediente a Dios y bautizarme en agua, pero cuando llega el día previsto, me enfermo.....”
f) “ A un amigo de la juventud, que se encuentra en graves problemas, le hablé de Jesús, para que lo reciba en su corazón...... y no me saluda más. Hasta noto que no quiere cruzarse conmigo....”

Existen un sinnúmero de situaciones similares a las descriptas, que nos suceden a diario. Inevitablemente intentamos buscar el orígen de la contrariedad: comunmente por circunstancias fortuitas, cuestiones humanas, falta de suficiente preparación nuestra, etc.

Algunos llegan a conclusiones equivocadas, para cada uno de los puntos detallados, como se indica, a modo de ejemplo, a continuación:

a) Debo cambiar de Iglesia.
b) La oración la comenzaré los días que me sienta bien y no me suceda ningún contratiempo.
c) Podré leer La Biblia los días en que haya descansado lo suficiente.
Antes de leer La Biblia, probaré de consumir dos tazas de una infusión bien estimulante.
d) Dejo de servir a Dios. El no desea que le sirva. En la congregación hay hermanos más preparados que yo. Me dedicaré completamente a mi familia.
e) Dios no debe querer que me bautice. Esperaré lo suficiente hasta que el Pastor me lo exija.
f) No deseo perder mi amistad. Le hablaré de cosas mundanas para reconquistarlo.

Indudablemente que estas decisiones equivocadas, producirán consecuencias negativas en nuestra vida espiritual.

Pero entonces....
¿Es posible que sucedan estas cosas “extrañas”?
Me siento cada día más consagrado al Señor y noto que “algo” impide mi avance......
La oposición, ¿es natural, casual, humana o espiritual?
En vez de acudir al razonamiento humano, ¿por qué no escudriñar la Palabra de Dios?

2.- SUSTENTO BIBLICO DEL TEMA

Leamos con detenimiento algunos pasajes de La Biblia que nos dan luz frente a muchas situaciones habituales que se nos presentan transitando el Camino de Dios.

1º Tesalonicenses:
2:17 Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro;
2:18 por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.

2º Tesalonicenses:
2:3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
2:4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios

3ª Juan:
1:9 Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.
1:10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia.

Filipenses:
1:27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,
1:28 y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios.

Hechos:
13:7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.
13:8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

Hechos:
18:5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.
18:6 Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.

2ª Timoteo:
3:7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.
3:8 Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.
3:9 Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.

2ª Timoteo:
4:14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos.
4:15 Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras.

3.- COMENTARIOS

Los pasajes bíblicos que preceden, nos permite reflexionar sobre el tema de la oposición que nos ocupa.
a) Podemos afirmar que la oposición no es natural ni humana, sino espiritual.
El Apóstol Pablo, hombre elegido por Dios para cumplir un ministerio evangelístico sin precedentes en ese tiempo, varón consagrado y preparado, quien llevó el Evangelio a Europa en peligrosos viajes misioneros, cuando en varias oportunidades intentó viajar a Tesalónica, no pudo llegar. ¿Qué sucedió? La respuesta está en La Biblia: Satanás lo estorbó (oposición espiritual).
b) El “hombre de pecado” o “hijo de perdición” como menciona La Biblia, tiene una función principal: oponerse y levantarse contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto.
c) Personas pueden oponerse a la predicación o enseñanza del Evangelio y al avance de la Obra de Dios, dentro y fuera de las congregaciones.
d) Dicha oposición no debe intimidar ni desanimar a los hombres y mujeres de Dios, que fuimos llamados para cumplir con la Gran Comisión.
e) No debemos poner nuestra atención en “la persona” que se opone (ej. Diótrefes, Alejandro el calderero, Elimas el mago, etc) , pues no se trata de una problemática humana, sino espiritual.

4.- CONCLUSIONES

El mundo espiritual es tan real como el mundo natural. Dos reinos se oponen: las tinieblas y la luz. Cuando aceptamos a Jesús como Señor y Salvador de nuestra vida, El nos traslada de reino: de las tinieblas a su luz admirable.
Nuestra lucha no es contra carne y sangre. Consecuentemente La Biblia nos revela que no es contra un amigo, un compañero de trabajo, un vecino, nuestra familia, sino con fuerzas espirituales de las tinieblas que se oponen sistemáticamente y sin descanso, al reino de la luz (“... todo lo que se llama Dios o es objeto de culto”) y por ende, a los creyentes en Cristo Jesús.

Concurrir a la Iglesia, orar, bautizarse, servir a Dios, testificar, son actividades básicas del Hijo de Dios, en las cuales los espíritus de las tinieblas presentan férrea resistencia, intentando desalentarnos con fuerte oposición para no cumplirlas.

Esta acción maligna de oposición también puede manifestarse en nuestras actividades seculares (trabajo, estudio), nuestra familia, finanzas, economía, etc. Cuando no se detecta a tiempo, o el diagnóstico de la situación es erróneo, los espíritus inmundos avanzan y continúan hasta “trabar” todas las actividades que debamos desarrollar.

Si equivocadamente abandonamos el intento y no nos esforzamos perseverando en la acción y en la oración, Satanás y sus huestes de maldad habrá ganado esa batalla.

A modo de ejemplo. cambiar de iglesia sin la guía de Dios, orar muy poco tiempo, no leer ni proclamar Su Palabra, dejar de congregarse, enojarse con los familiares y compañeros, evitar toda relación interpersonal, etc., aunque pudieran justificarse humanamente, son serios errores espirituales.
Muchos dan pasos al costado, otros se detienen para mirar atrás. Las consecuencias son: debilitamiento en la fe, desánimo, tibieza y fracaso espiritual, apostasía.

Jesús ha venido a deshacer las obras del diablo. No debemos usar nuestro razonamiento para intentar justificar algo, ni utilizar armas humanas frente a esta problemática de la oposición espiritual. Tenemos las armas espirituales poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Resistamos en el nombre de Jesús, y la oposición huirá. La victoria está asegurada por la Palabra de Dios. Jesús nos dio autoridad espiritual sobre las fuerzas del mal y ahora es el momento en que debemos ejercerla. Las distintas disciplinas del campo del conocimiento humano no pueden resolver esta manifestación sistemática de contrariedad y enfrentamiento.

Los hombres de Dios actuaron dejándonos adecuados ejemplos en La Biblia para imitar. Nosotros no somos quienes para cambiar la estrategia que nos ha entregado el Señor en Su Palabra: “Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte” (Jeremías 1:19)

Oro a Dios para que esta reflexión ilumine tu entendimiento espiritual, y acudamos a la sabiduría y armas poderosas que Dios nos otorga para enfrentar y vencer toda oposición espiritual.

 
   
     
 
     
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